A personas que te importan de verdad.
Tu pareja. Tus padres. Ese hijo recién casado. Tu hermano que se acaba de jubilar…O incluso a esa empleada que te ha ayudado a sacar la empresa adelante y no sabes cómo agradecérselo.
Podría contarte decenas de historias reales de clientes, pero si tengo que resumirlo en una frase sería esta:
Para esas ocasiones en las que el dinero o las cosas materiales se quedan cortas. Para esas ocasiones solo quedan los detalles con alma.

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